Una gran anécdota de Pixar: Alvy Ray Smith y Ed Catmull sirven como escudos humanos

Por Bob Sutton.

Pixar es una de mis compañías favoritas del planeta. Me encantan sus películas, su gente creativa y constructiva (el director de Los Increíbles Brad Bird está entre las personas más interesantes que entrevisté), y su incesante camino hacia la excelencia. Hay un orgullo que impregna ese lugar, junto a una preocupación persistente que si ellos no permanecen vigilantes, la mediocridad afectará su trabajo. Así que estuve feliz de ser invitado a un par de charlas sobre Buen Jefe, Mal Jefe en Pixar el otoño pasado. Después de la primera, el veterano de Pixar Craig Good (quien ha estado ahí desde hace por lo menos 25 años – creo que él dijo 28 años), se me acercó y me contó una anécdota increíble.

Craig recordó la anécdota porque él recién me había escuchado decir que los mejores jefes sirven como escudos humanos, protegiendo a su gente de intromisiones, distracciones, idiotez de rangos superiores, y cualquier otra cosa que socaven su performance o su bienestar. Para él, eso le hizo recordar el año 1985, cuando la empresa precursora de Pixar, conocida en aquel entonces como la División de Computos de Lucasfilm, estaba bajo presión financiera porque el fundador George Lucas (famoso por Star Wars) tenía poca fe en el aspecto económico de las películas animadas por computadora. Mucha de esta presión recaía en las cabezas de los líderes de la División, Ed Catmull (el soñador que imaginó Pixar mucho antes que produjera películas exitosas, y el moldeador de su cultura) y Alvy Ray Smith (el inventor responsable de, entre muchas otras cosas, la tecnología PARC Xerox que hizo posible el rendering de las películas animadas por computadora). La foto en este post muestra a Ed y Alvy cerca de ese período.

Lucas trajo a un tipo llamado Doug Norby como Presidente para poner algo de disciplina en Lucasfilm, y como parte de su trabajo, Norby presionaba a Catmull y Smith para hacer algunos despidos bastante profundos. Los dos no podían hacerlo. En su lugar, Catmull trató de hacer un informe financiero para mantener intacto a su grupo, argumentando que los despidos solo reducirían el valor de una unidad que Lucasfilm podría vender y obtener ganancias. (Estoy contando esta anécdota con el permiso de Craig, y él volvió a chequear su exactitud con Catmull). Pero Norby permaneció indiferente. Como lo cuenta Craig: “El acosaba a Ed y Alvy para que armaran una lista con nombres de la División de Computos para despedir, y Ed y Alvy lo seguían esquivando. Finalmente llegó la orden: mañana ustedes van a venir a mi oficina a las 9:00 de la mañana con un listado con nombres.”

¿Entonces que hicieron estos dos jefes? “Aparecieron en su oficina a las 9:00 y le dieron un listado,” me dijo Craig. “Tenía dos nombres ese listado: Ed Catmull y Alvy Ray Smith”.

Mientras Craig me contaba esta anécdota, podías escuchar la admiración en su voz y su orgullo de trabajar para una compañía donde los gerentes arriesgarían sus propios trabajos por el bien de sus equipos. “Todos mantuvimos nuestros trabajos,” él decía maravillado. “Incluso yo, el tipo con el puesto más bajo. Cuando se corrió la voz, nosotros los empleados organizamos una colecta con nuestro dinero para enviar a Ed, Alvy y sus esposas a una noche en la ciudad en señal de agradecimiento.”

Ciertamente una protección al equipo tan extrema es rara y a veces puede no ser prudente. Yo no puedo decir que cada despido propuesto sea inmoral o innecesario. Pero considerá el resultado: unos meses después de este incidente, Pixar fue vendida a un tipo llamado Steve Jobs por 5 millones de dólares, y como dicen, el resto es historia. Y unos 25 años después, ese acto de escudo valiente sigue empujando e inspirando a Pixar.

P.D.: Quiero agradecer a Craig Good de Pixar, Elyse Klaidman y Ed Catmull por contarme esta anécdota y dejarme usarla. Si queres saber más sobre la historia de Pixar, yo sugiero leer The Pixar Touch de David Price. Tiene una muy buena investigación hecha y es un placer de leer. Y también chequeá el sitio de Alvy Ray Smith y Dealers of Lighting si queres saber más sobre el impacto que este genio extravagante hizo en la animación por computadora y otras maravillas técnicas.

Fuente: Work Matters.

Mi opinión: como alguien que pasó por compañías donde la palabra “headcount” es familiar y hasta sinónimo de buen Management, no podía dejar de compartir esta nota en mi blog. No quedan dudas que la excelencia o la mediocridad de una empresa radica en las habilidades y los valores de sus directores. Quizás alguién, bastante obtuso convengamos, podría menospreciar esta anécdota con alguna excusa. Pero tratándose de una empresa que hizo millonario a Steve Jobs con  su primer película (Toy Story de 1995) y en cuya historia no existe ni un solo fracaso hasta el momento, (al contrario, cada nueva película de Pixar es un éxito de taquilla que quiebra nuevos records, muchas veces impuestos por ellos mismos), no aprender algo de esta anécdota es lisa y llanamente un acto de idiotez absoluta.

Sigo pensando que el secreto de todo está en los valores. Los valores que Ed Catmull y Alvy Ray Smith le infundieron a la compañía, en este caso. Y cuando se valoran palabras como “headcount”, es más probable que las cosas vayan definitivamente mal. La traducción casi literal de “headcount” es conteo de cabezas. Si, lo mismo que se hace con el ganado. Si dentro de los valores de una persona, llamese director, gerente o persona con cargo suficiente como para tomar decisiones, está tratar a las personas como ganado, entonces me parece que no hay mucho que investigar cuando aparecen resultados negativos en los balances.

Por último, recomiendo que traten de conseguir el documental “La Historia de Pixar”. Originalmente viene en la edición de dos discos de la película Wall-E de Pixar, pero también salió en otros lanzamientos de la compañía. Este documental debería viralizarse entre los ejecutivos de compañías y debería ser de exhibición obligatoria en cualquier curso o carrera seria de Management que se precie de tal.

Acá abajo está el video completo (una hora y media. Sepan disculpar la publicidad que se abre al clickear, es imposible sacarla y yo no la agregué), sino también pueden encontrarlo en 9 partes en YouTube clickeando acá.  – Gabriel Ravarini.

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