El estúpido es el humano, no el algoritmo

Me topé con una nota de Mariano Feuer que se llama “Es el algoritmo estúpido” y que habla sobre cómo las redes sociales controlan lo que leemos.

Pamplinas.

Tiene razón sobre cómo funcionan los algoritmos y me parece valioso que se hable del tema.

La nota puede ser un buen punto de partida para charlar sobre algunos puntos interesantes.

Charlar de esto nos serviría para seguir creciendo y no quedarnos en la queja boluda de “¡las redes sociales nos controlan!”.

El mal obrero culpa a las herramientas. Gran frase.

Hay que aprender a controlar las redes antes que ellas nos controlen a nosotros.

Algo podemos hacer para que ese loop que menciona la nota no suceda.

Sí, Facebook oculta las publicaciones de los amigos con los que dejas de interactuar. ¿Cómo hacer para que vuelvan a aparecer?

Volvé a interactuar. Comentale o megusteale una foto, mandale un mensajito por messenger, etc.

Igual que cuando antes de internet nos preguntábamos “¿en qué andará X?” y llamábamos por teléfono o pasábamos por la casa.

Simple, ¿no?

Claro, más fácil es echarle la culpa al feisbu.

¿Crecer o seguir siendo el mismo idiota forever and ever? Ahí está la cuestión.

El otro peligro que bien señala Feuer dice:

Tendemos a enghettarnos y quedarnos en barrios cada vez más cerrados en donde los códigos de pertenencia pesan mucho más que la diversidad.

Me cansé de leer en Facebook cosas como “¡Este gobierno de mierda no se banca al que opina diferente!” y dos posteos más tarde la misma persona dice “¡éste es mi muro, y si no estás de acuerdo conmigo, no escribas o andate!”

Es eso o te revolean un bloqueo en el upite.

Lo leiste mil veces, lo voy a volver a decir. La diversidad de opiniones amplía tu visión.

Por más que no esté de acuerdo con la opinión del otro. Por más que se me revuelvan las tripas al leer eso. Está bueno el ejercicio de escuchar e intentar ponerse en los zapatos de la otra persona.

¿Qué son la política, la religión y el fútbol? También lo sabés de memoria.

Tres temas que generan discusiones. Peleas al pedo.

Y al final, te terminas enojando con uno que la pelea como vos, y que es quién te va a dar una mano cuando la necesites.

Vos perdés una amistad y los políticos transan entre ellos. Siempre. Indefectiblemente.

Por eso, dejá en Facebook a ese amigo que piensa distinto. Si Facebook te lo ocultó, ya te dije qué hacer para volver a leerlo.

“¡Pero ese pelotudo ni siquiera es amigo mío!”

El pelotudo sos vos, porque Facebook es una red social para estar en contacto con tus amigos.

Pero ese ya es otro tema.

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